La alerta ha saltado, en principio en las consultas del médico de atención primaria, donde acuden más del 90% de pacientes con síntomas de ansiedad, depresión o la mezcla de ambas
Lo rápido es poner un parche químico a base de sustancias de benzodiacepinas, por su poder relajante, clamando cualquier síntoma de ansiedad. Lo malo es que no cura la causa que lo origina
Las mujeres duplican el número de visitas a las consultas frente a los hombres. El hombre suele refugiarse más en el alcohol
El paciente suele ser reacios a los antidepresivos pero no a los tranquilizantes, que tienen una mayor dependencia
Estas pacientes encuentran en estas pastillas el bienestar deseado, sin poder luego abandonar su adicción
Los procesos que tienen estas pastillas, para llegar a desintoxicarse, son largos y lentos. Se realizan escalonadamente y de forma paulatina
Estos medicamentos se recetan para aliviar el estado de ansiedad, se consideran totalmente inocuos, producen dos efectos contraditorios. Su buena tolerancia, que obliga a aumentar la dosis para conseguir los efectos deseados y su gran adición
Tiene como contraindicaciones: disminución de los reflejos, fallos en el sistema cognitivo y pérdida de memoria
Se consideran tratamientos temporales que no deben de superar los 3 meses a lo sumo 6 meses, la realidad es otra, muchas adictas llevan años consumiéndolas sin poder dejarlas, controla la mente para que el cuerpo no sufra
La organización Mundial de la Salud, ha informado que en los últimos 10 años las muertes por estas “drogas legales” superan en número a las ilegales
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