Titulcia

A unos 35 Km de Madrid se encuentra la localidad de Titulcia. Lugar en el que en 1952 dos hermanos agricultores dueños de un terreno encuentran un desconocido tesoro escondido en ese terreno. Tesoro arquitectónico en este caso y que cambiaría la vida de uno de ellos. Armando Rico. La Cueva de la Luna, que es como se llama, es una construcción repleta de galerías en forma de cruz y una gran cúpula con grabados en las paredes y misterios escondidos.

Gracias a la fascinación de una pareja de alemanes interesados en la arqueología del lugar, Armando Rico encuentra la pasión por la cueva y su consecuente motivación para comenzar sus investigaciones, que durarían hasta que fallece en el año 2002. Fruto de estas investigaciones aparece su libro “Titulcia y la Cueva de la Luna”.

INVESTIGACIONES DE ARMANDO RICO

Armando consigue averiguar cuestiones clave del origen e incluso la causa de la construcción de la Cueva. Una de las pruebas que encuentra data del siglo XVIII. Es un documento que halla en Toledo llamado “Relaciones de Lorenzana”.

Lo que asegura este documento es que en 1509, cuando el Cardenal Cisneros se dispone a viajar a Toledo para reclutar hombres que le sirvan en la conquista de Orán, éste ve sobre las tierras de Titulcia un objeto volador en forma de cruz. Sobra decir lo que semejante visión podía significar para alguien como el Cardenal Cisneros.

Según el mismo documento, multitud de gente del pueblo pudo visionar este objeto volador y a causa de estás visión Cisneros ordena construir un humilladero.

Pero no es este el único lugar en el que el cardenal visiona una cruz en el aire. El documento indica también que Cisneros vio otra en Cartagena, lugar al que vieja después de estar en Toledo para reunirse con un ingeniero naval y soldados y de dónde parten a Orán. A pocos kilómetros de Orán, precisamente, en Mers el-Kebir, es donde visiona la tercera de estas cruces.

Las investigaciones de Armando prosiguen y le llevan a la Facultad de Filosofía de la Complutense de Madrid, donde se encuentra un cuadro llamado, nada menos que, “La aparición de la Cruz al cardenal Cisneros hacia la conquista de Orán”.

El cuadro, fechado en el siglo XVIII, muestra la escena de la visión con las murallas de Orán al fondo que según Armando y su análisis del cuadro resultan ser las murallas de la “Casa de las Torres”, casa que había construida sobre la cueva. Armando, además consiguió averiguar, por las posiciones del Sol entre otros cálculos, que el cuadro se pintó desde la ermita de Titulcia.

Todas estas pruebas y más que se hicieron tanto topográficas, como matemáticas y astronómicas le hacen creer a Armando Rico, que la cueva fue, así como el humilladero, orden del cardenal Cisneros. Y por ello parece guardar un mensaje encriptado de lo que le fue dado al cardenal en esa visión. ¿Pero cuál? Nadie ha podido descifrarlo…

Hay más hallazgos interesantes, ya que al parecer Cisneros aprovechó una construcción ya hecha por otros pueblos que ya consideraron sagrada esa zona. Esto lo indican los restos de orfebrería de los romanos, los carpetanos e incluso los visigodos, encontrados en el subsuelo de la cueva y alrededores. Incluso el nombre de la Cueva de la Luna podría acotarse a los cultos lunares que se realizaban en esos emplazamientos y que los romanos le hacían a una antigua deidad adoptada en Oriente.

INVESTIGACIONES MATEMÁTICAS Y PARANORMALES

Junto ingenieros especializados, entre ellos un técnico del Instituto Geográfico y Catastral, un topógrafo y especialistas en cómputos geodésicos (geometría) Armando Rico realizó numerosas investigaciones empíricas.

Según estas investigaciones, aprobadas y revisadas por la Real Academia de Ciencias Exactas y dados los resultados por correctos, Cisneros relacionó numéricamente las medidas de la cúpula y las galerías con los lugares clave de su vida. Es decir, con Alcalá de Henares, Toledo, Ttulcia, Cartagena y Mers-el Kebir, además de la sede de la Iglesia: Roma.

Hoy en día se han hecho también investigaciones paranormales. Con herramientas varias como brújulas, cámaras, aparatos multifrecuencia, termómetros láser, grabadoras, detectores de movimiento, etc. No hay apenas resultados positivos de esas investigaciones aunque lo que parece claro, y que Armando Rico comprobó durante años es que hay una alto porcentaje energético entre esas paredes y que durante años él mismo guiaba un recorrido para “cargarse” de energía, que multitud de adeptos realizaban.

¿Qué opinas? ¿Te gustaría hacer un recorrido como este en un lugar parecido?

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2 Respuestas a Titulcia

  1. Cris dice:

    Hola a todas!!!
    Me encantaría un recorrido por este lugar…Que interesante este articulo,me ha gustado mucho.
    Cris

  2. Vanesa dice:

    Muchas gracias por el comentario, Cris. El problema es que esos recorridos, desgraciadamente, ya no se hacen. Por lo visto no es muy seguro por las condiciones del lugar. Hay filtraciones de agua que hacen peligroso el recorrido. El hijo de Armando Rico, César Rico, es ahora el dueño de la cueva y tiene un restaurante en la parte superior del lugar. Todo es cuestión de hablar con él…

    Un beso y si vas ¡no olvides contárnoslo!

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