Fernando no tenia una plena consciencia de la diferencia de cómo los hombres y las mujeres ven el mundo. Todo cambio cuando asistió a un seminario y vio que al instructor le faltaba el dedo meñique. En el almuerzo le pregunto a una amiga:
“-¿Te fijaste en la mano izquierda del instructor?
-Si- repuso- .Dijo que era casado, pero no le vi el anillo de boda.”
Nota: Según cita en el libro Frases y Situaciones Ingeniosas, Luis T. Melgar.










