Una madre comprobó al salir de la tienda de comestibles que el menor de sus hijo estaba jugando con un globo, que la madre no le había comprado.
Llevo a su hijo de nombre Carlos de vuelta a la tienda para que le diera sus disculpas a la cajera.
Con lagrimas en los ojos le prometió que no lo volvería hacer.
“-No importa , cariño –respondió la cajera-. Puedes coger los que quieras. Son gratis.”
Nota: Según cita en el libro Frases y Situaciones Ingeniosas, Luis T. Melgar.










